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¿Cuáles son las etapas del lipedema?

4/5/2026

¿Qué significa la etapa del lipedema?

La etapa del lipedema es una clasificación utilizada para describir los cambios que la enfermedad produce en la apariencia externa y en el tejido adiposo subcutáneo. Al clasificar, se evalúan la superficie de la piel, la estructura del tejido adiposo, la formación de nódulos, la rigidez del tejido y los cambios en la forma de las piernas.

El primer punto que se debe conocer aquí es el siguiente: la etapa del lipedema no siempre refleja de manera exacta el dolor, la fatiga, la sensibilidad o la calidad de vida que experimenta el paciente. La etapa 1 puede presentar un dolor notable en un paciente, mientras que la etapa 2 o la etapa 3 en otro paciente puede mostrar un dolor más leve. Por lo tanto, la clasificación no es, por sí sola, la respuesta a la pregunta “¿qué tan grave es la enfermedad?”.

En la guía de lipedema S2k 2024 también se enfatiza que la clasificación morfológica no refleja completamente la gravedad de la enfermedad. Es decir, la apariencia externa da una pista; sin embargo, el dolor del paciente, la sensibilidad, la capacidad de movimiento, la obesidad concomitante, la insuficiencia venosa y la carga linfática se deben evaluar además (Faerber et al., 2024 [1]).

En la guía principal donde se explicaron la definición general, los síntomas y el enfoque diagnóstico del lipedema, tratamos el marco fundamental de este tema. Para quienes deseen ver el cuadro general, el artículo ¿Qué es el lipedema?? Los síntomas, etapas y la guía de diagnóstico será un buen comienzo.

También hay un punto importante que se debe mencionar: esto puede causar ansiedad en los pacientes.

“¿Conforme avanza la etapa, la enfermedad necesariamente se vuelve más grave?”

Esta pregunta es uno de los puntos de preocupación más frecuentes de los pacientes. Los pensamientos como “He pasado a la etapa 2, lo que significa que mi condición ha empeorado mucho” o “En la etapa 3, ya no se puede hacer nada” no son correctos. La clasificación describe más cómo se ve el tejido desde afuera y cómo ha cambiado la estructura subcutánea.

Para comprender la carga de la enfermedad en el lipedema, es necesario evaluar juntos varios puntos:

¿Con qué frecuencia ocurre el dolor? ¿Hay sensibilidad al tacto? ¿Se producen moretones con facilidad? ¿Se intensifica la sensación de pesadez al final del día? ¿La capacidad de caminar, subir escaleras y levantarse se ve afectada? ¿Cómo es el peso del paciente, su estado metabólico, la circulación venosa y su sistema linfático?

En la clínica, a veces vemos pacientes con apariencia de etapa 1 pero con mucho dolor. En algunos pacientes, aunque la apariencia externa es más pronunciada, la queja de dolor es menos de lo esperado. Por lo tanto, simplemente decirle al paciente cuál es su etapa no es suficiente. La etapa es parte del plan de tratamiento; no es el plan en sí mismo.

¿Cuál es la diferencia entre la etapa del lipedema y el tipo de lipedema?

Los pacientes a menudo confunden estos dos conceptos. La etapa describe la estructura y apariencia del tejido en el lipedema. El tipo indica qué áreas del cuerpo están afectadas por el lipedema.

Por ejemplo, un paciente puede tener lipedema en etapa 1, pero la afectación puede concentrarse en el área de las caderas y los muslos. En otro paciente, el lipedema en etapa 2 también puede afectar los brazos. Esto significa que la etapa y el tipo son cosas distintas.

Explicado de manera simple:

Etapa del lipedema: Responde a la pregunta “¿cómo se ve el tejido y cuánto ha cambiado la estructura subcutánea?”.

Tipo de lipedema: Responde a la pregunta “¿qué áreas están afectadas?”.

Esta distinción es importante para el seguimiento. Al evaluar la etapa, observamos la piel y la estructura del tejido. Al evaluar el tipo, determinamos los puntos de medición, las áreas afectadas y qué áreas serán prioritarias en el tratamiento.

Etapa 1 de lipedema: Síntomas iniciales

En la etapa 1 de lipedema, la superficie de la piel a menudo es lisa. Desde el exterior, puede no haber bultos evidentes o apariencia de lobulillos. Por esta razón, el lipedema en las primeras etapas a menudo pasa desapercibido.

Las quejas del paciente pueden ser más evidentes que la apariencia externa. Se puede observar sensibilidad en las piernas, dolor al tacto, moretones fáciles, sensación de pesadez al final del día y desproporción entre la parte superior e inferior del cuerpo. Algunos pacientes dicen que sus piernas han sido gruesas desde la adolescencia. Otros notan un cambio notable después del embarazo, el período posparto o la menopausia.

El error más común en la etapa 1 es evaluar al paciente solo como “exceso de peso regional” o “celulitis”. Sin embargo, si hay dolor, sensibilidad y moretones fáciles, esta situación debe manejarse con más cuidado.

El seguimiento en esta etapa es muy valioso. Se pueden realizar mediciones regulares de la cintura, caderas, muslos, circunferencia de la rodilla y pantorrillas. El peso por sí solo no es suficiente. Porque, aunque el paciente pierda peso, la reducción esperada en las áreas con lipedema puede no ocurrir siempre a la misma velocidad.

En la etapa 1, una alimentación correcta, ejercicio de bajo impacto, movimientos que apoyen la bomba muscular, drenaje linfático manual, y compresión en caso necesario, pueden ayudar a controlar las quejas del paciente. Pero el objetivo aquí no es imponer un tratamiento pesado al paciente, sino leer correctamente la situación en la etapa temprana.

Etapa 2 de lipedema: Nódulos y irregularidades en la piel

En la etapa 2 de lipedema, la superficie de la piel comienza a parecer más irregular. Pequeños nódulos, ondulaciones, bultos y una apariencia similar a la piel de naranja pueden ser notados debajo de la piel. El nódulo puede considerarse como una pequeña dureza palpable o agrupaciones desiguales de tejido adiposo debajo de la piel.

En esta etapa, los pacientes generalmente expresan frases como “mi celulitis ha aumentado mucho”, “mis piernas se han vuelto rugosas”, “mi circunferencia de rodillas ha aumentado” y “mis pantorrillas se han endurecido más”. El dolor y la sensibilidad a la presión pueden aumentar. La sensación de pesadez puede hacerse más evidente después de estar de pie durante mucho tiempo.

Un punto importante en la etapa 2 es no pasar por alto otros problemas que acompañan a la situación. La insuficiencia venosa, es decir, la dificultad de las venas para transportar la sangre hacia arriba, puede aumentar las quejas en un paciente con lipedema. Si hay varices, hinchazón al final del día, pesadez en las piernas, picazón o cambios en la piel, el sistema vascular debe ser evaluado por separado.

El plan de tratamiento en la etapa 2 debe ejecutarse de manera más regular. Se revisan los hábitos en la alimentación que podrían aumentar la inflamación y la resistencia a la insulina. El objetivo del ejercicio no es esforzar al paciente, sino establecer un hábito de movimiento sostenible. El drenaje linfático manual y la compresión pueden ayudar a reducir el dolor, la sensación de pesadez y las quejas de edema en algunos pacientes.

El mensaje que se debe transmitir al paciente aquí es el siguiente: La etapa 2 no significa que el proceso se haya salido de control. Sin embargo, la situación se ha vuelto más visible y se requiere seguimiento regular.

Etapa 3 de lipedema: Aumento evidente del tejido y restricción del movimiento

En la etapa 3 de lipedema, el aumento del tejido adiposo es más evidente. Se pueden observar grandes lóbulos de tejido, cambios significativos en la forma de las piernas, aumento del volumen alrededor de la rodilla, fricción en la cara interna del muslo y restricción del movimiento. En algunos pacientes, caminar, subir escaleras, permanecer de pie durante mucho tiempo y elegir ropa se vuelve seriamente difícil.

En esta etapa, el lipedema no debe considerarse solo como un problema estético. La carga mecánica aumenta. La fricción entre las piernas puede provocar irritación en la piel. La carga en las rodillas, caderas y región lumbar puede aumentar. A medida que se reduce el movimiento, el control del peso se vuelve más complicado. Cuanto más aumenta el peso, más se puede estresar el sistema linfático y venoso. Este ciclo debe ser detectado a tiempo.

El plan de tratamiento para los pacientes en etapa 3 suele ser más integral. Se evalúan conjuntamente la dieta, la capacidad de ejercicio, el drenaje linfático manual, la compresión, el cuidado de la piel, la carga psicológica, la obesidad concomitante y los problemas venosos. Sugerir opciones que sean demasiado pesadas para la vida diaria del paciente a menudo no resulta efectivo. Cambios pequeños pero sostenibles son más valiosos.

En algunos pacientes en etapa 3, el tratamiento quirúrgico también puede estar sobre la mesa. La cirugía de lipedema se considera especialmente cuando el dolor, la restricción del movimiento y la calidad de vida se ven seriamente afectados. Sin embargo, la decisión de cirugía no debe hacerse a la ligera. Se debe discutir la expectativa del paciente, sus enfermedades concomitantes, su estado de peso, su sistema linfático y venoso, la adherencia al cuidado postoperatorio y el plan de seguimiento a largo plazo.

¿Qué es el lipo-linfedema?

El lipo-linfedema es un cuadro más complejo que aparece cuando hay carga en el sistema linfático sobre la base del lipedema o cuando se añaden hallazgos de linfedema. El linfedema es la hinchazón que se desarrolla debido a la acumulación de líquido linfático en el tejido. Mientras que el problema fundamental del lipedema es el aumento del tejido adiposo doloroso y desproporcionado, en el linfedema la acumulación de líquido es lo que predomina.

En el lipedema clásico, los pies generalmente están protegidos. El aumento de volumen en las piernas parece detenerse a nivel del tobillo. Sin embargo, cuando se añade el linfedema, se puede observar hinchazón en el dorso del pie, plenitud en los dedos, edema más persistente y, a veces, cambios en el signo de Stemmer.

El signo de Stemmer es la incapacidad de levantar la piel en la base del segundo dedo del pie. Cuando es positivo, se evalúa a favor del linfedema. Sin embargo, este hallazgo por sí solo no establece un diagnóstico. Se debe evaluar el cuadro general del paciente, los hallazgos de la exploración, la obesidad concomitante, la insuficiencia venosa y, si es necesario, los métodos de imagen.

La expresión lipo-linfedema se describe en algunas fuentes como etapa 4. Sin embargo, las nuevas guías abordan este tema con más cautela. Porque no es correcto decir que en cada paciente con lipedema avanzado se ha desarrollado linfedema real. A veces, el cuadro puede confundirse con una carga linfática relacionada con la obesidad o insuficiencia venosa. Por lo tanto, el diagnóstico de lipo-linfedema debe ser realizado clínicamente con cuidado.

“Tengo etapa 1 pero tengo mucho dolor, ¿es normal?”

Sí, es posible. Un paciente que tiene apariencia de etapa 1 puede experimentar un dolor y sensibilidad evidentes. Esto no significa que las quejas del paciente sean triviales.

En el lipedema, el dolor no se explica solo por el volumen del tejido. Muchos factores pueden influir en el dolor, como la microcirculación, el tejido conectivo, la sensibilidad de las terminaciones nerviosas, la inflamación, los períodos hormonales, estar de pie durante mucho tiempo, el clima cálido y el estrés.

Por lo tanto, no es correcto formular oraciones categóricas como “Si es etapa 1, es una enfermedad leve” o “Si es etapa 3, necesariamente es una enfermedad muy grave”. La etapa debe leerse junto con el cuadro que el paciente está experimentando.

Por esta razón, las preguntas que hacemos al paciente en la clínica son importantes: ¿En qué horas aumenta el dolor? ¿El ciclo menstrual afecta? ¿Las quejas cambian en clima cálido? ¿Las piernas se sienten pesadas cuando se está de pie durante mucho tiempo? ¿Hay alivio después de un masaje o compresión? ¿El dolor se afecta cuando cambia la dieta?

Estas preguntas ayudan a personalizar el plan de tratamiento.

¿Cómo se evalúa la etapa del lipedema?

La etapa del lipedema se evalúa mediante un examen físico. El médico examina la superficie de la piel, el tejido adiposo subcutáneo, la presencia de nódulos, la rigidez del tejido, la simetría, la condición de los pies, la forma de las piernas, la sensibilidad y los hallazgos de edema que acompañan.

En el diagnóstico, los métodos de imagen pueden ser útiles en algunos casos; sin embargo, no hay una prueba estándar que valide por sí sola el diagnóstico de lipedema. La guía S2k 2024 enfatiza que los exámenes técnicos se utilizan más en el diagnóstico diferencial. Por ejemplo, el ultrasonido Doppler venoso se puede usar para evaluar problemas venosos. El ultrasonido o la resonancia magnética no deben considerarse métodos que confirmen el lipedema en cada paciente (Faerber et al., 2024 [1]).

El seguimiento por parte del paciente también es valioso. Las mediciones deben realizarse a la misma hora y en los mismos puntos. Se pueden registrar regularmente las mediciones de los muslos, la circunferencia de la rodilla, las pantorrillas, los tobillos, la cintura y las caderas. El seguimiento fotográfico también puede ser útil en algunos pacientes, pero se debe utilizar la misma luz, la misma distancia y la misma posición.

Al realizar la clasificación, se evalúan las siguientes preguntas:

¿La superficie de la piel es lisa o ondulada? ¿Se pueden palpar nódulos bajo la piel? ¿Hay grandes lóbulos de tejido? ¿Hay hinchazón en el dorso del pie? ¿La forma de las piernas afecta el movimiento? ¿Cómo describe el paciente el dolor y la sensibilidad?

Este enfoque proporciona resultados más realistas.

¿El enfoque del tratamiento cambia según las etapas?

Sí, cambia en algunos aspectos. Sin embargo, el tratamiento no se determina únicamente por la etapa. Las necesidades de dos pacientes en la misma etapa pueden ser diferentes.

En la etapa 1, el objetivo es la conciencia temprana, el seguimiento adecuado y el control de las quejas. La alimentación, el ejercicio de bajo impacto, el seguimiento de las mediciones y las adaptaciones del estilo de vida son primordiales. En pacientes adecuados, se puede añadir el drenaje linfático manual y la compresión.

En la etapa 2, dado que los cambios en el tejido se vuelven más visibles, el seguimiento debe hacerse de manera más regular. La estructura nodular, la irregularidad de la piel, el dolor, la sensación de pesadez al final del día y los hallazgos venosos se abordan conjuntamente. La selección del ejercicio y la compresión deben planificarse de acuerdo con la tolerancia del paciente.

En la etapa 3, la carga mecánica y la restricción del movimiento pueden ser más pronunciadas. Por lo tanto, se requiere un enfoque multidisciplinario. La evaluación de los vasos, la carga linfática, el manejo del peso, el cuidado de la piel, la capacidad de actividad física y el apoyo psicológico ganan más importancia. En pacientes seleccionados, el tratamiento quirúrgico puede ser considerado.

En caso de sospecha de lipo-linfedema, el plan de tratamiento debe hacerse con más cuidado. Si hay hinchazón en el dorso del pie, edema persistente, cambios en la piel o riesgo de infección, la gestión del linfedema también se añade al proceso. La compresión, el cuidado de la piel y el apoyo linfático pueden tener un lugar más predominante aquí.

La esencia del tratamiento es la siguiente: hay que planificar sin restringir al paciente al número de etapa, tomando en cuenta sus quejas y su vida diaria.

¿Qué síntomas requieren una evaluación más temprana?

El lipedema suele ser un cuadro de curso lento. Los síntomas que aparecen de repente no deben ser ignorados como si fueran lipedema.

Si hay hinchazón unilateral repentina de una pierna, enrojecimiento, aumento de temperatura, dolor intenso que comienza recientemente, sensibilidad marcada en la pantorrilla, dificultad para respirar, dolor en el pecho, sensación de desmayo o fiebre, se requiere evaluación urgente. Estos síntomas pueden estar relacionados con obstrucción venosa, infección u otras condiciones graves.

Además, si hay hinchazón notable que comienza en el dorso del pie, endurecimiento de la piel, infecciones frecuentes, heridas abiertas, cambios de color en la pierna o edema que aumenta rápidamente, no se debe retrasar la consulta.

Un paciente con lipedema también puede desarrollar insuficiencia venosa, linfedema, infecciones o trombosis. Por lo tanto, no es correcto explicar nuevos y repentinos síntomas diciendo “ya tengo lipedema”.

¿Qué beneficio aporta a los pacientes conocer las etapas del lipedema?

Conocer la etapa del lipedema ayuda a los pacientes en tres aspectos.

Primero, la persona comprenda mejor el cuadro que está experimentando. La respuesta a la pregunta “¿por qué mis piernas son así?” comienza a clarificarse. Esto puede reducir el sentimiento de culpabilidad innecesario.

En segundo lugar, el seguimiento se vuelve más regular. Se hace más claro qué áreas se medirán, qué síntomas se observarán y qué quejas se anotarán.

En tercer lugar, el plan de tratamiento se elabora de manera más realista. Mientras que el enfoque preventivo temprano se destaca en la etapa 1, en la etapa 3 se considera con mayor atención la restricción de movimiento y la carga mecánica. En el lipo-linfedema, la gestión linfática y el cuidado de la piel se planifican con más cautela.

Aún así, la etapa no determina el destino del paciente. Cuando el seguimiento adecuado, la alimentación conveniente, el movimiento regular, el drenaje linfático manual, la compresión y las opciones quirúrgicas se evalúan en conjunto, se puede lograr una mejora significativa en las quejas del paciente.

¿Cuántas etapas tiene el lipedema?

El lipedema se describe generalmente como etapa 1, etapa 2 y etapa 3. En algunas fuentes, el cuadro en el que se añade el linfedema al lipedema se expresa como lipo-linfedema o etapa 4. Sin embargo, las nuevas guías destacan que el lipo-linfedema debe ser evaluado con cuidado. No es correcto decir que cada paciente con lipedema avanzado tiene linfedema real.

¿Significa que la etapa 1 de lipedema es una enfermedad leve?

No siempre. En la etapa 1, la superficie de la piel puede ser lisa y la apariencia puede parecer más leve. Sin embargo, el dolor, la sensibilidad, los moretones y la sensación de pesadez pueden ser evidentes. La etapa no muestra por sí sola las quejas que sufre el paciente.

¿Cómo se reconoce la etapa 2 del lipedema?

En la etapa 2, se pueden ver irregularidades en la superficie de la piel, una apariencia de piel de naranja, nódulos debajo de la piel y cambios más evidentes en la forma de las piernas. El dolor, la sensibilidad y la sensación de pesadez al final del día pueden acompañarlo.

¿Es necesario operar en la etapa 3 del lipedema?

No. Ser de etapa 3 no significa automáticamente que sea necesario operar. La decisión quirúrgica se toma evaluando el dolor del paciente, la restricción del movimiento, la calidad de vida, el estado del peso, el sistema linfático y venoso, las expectativas y la adherencia al seguimiento postoperatorio.

¿Cómo se reconoce el lipo-linfedema?

En el lipo-linfedema, se añaden características de linfedema a los hallazgos de lipedema. Se puede observar hinchazón en el dorso del pie, plenitud en los dedos, edema más persistente y, en algunos pacientes, una prueba positiva de Stemmer. El diagnóstico se realiza a través de un examen físico; si es necesario, se realizan evaluaciones adicionales.

¿Progresan las etapas del lipedema con el tiempo?

En algunos pacientes, la etapa y las quejas pueden aumentar con el tiempo. En algunos pacientes, pueden permanecer en niveles similares durante mucho tiempo. El aumento de peso, la inactividad, los períodos hormonales, los problemas venosos y la carga linfática pueden afectar el cuadro. Por lo tanto, el seguimiento regular es importante.

Bibliografía

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