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¿Qué es el lipedema? Síntomas, etapas y diagnóstico

3/5/2026

¿Qué es el lipedema?

El lipedema es una enfermedad crónica del tejido adiposo que se manifiesta con un aumento doloroso, sensible y desproporcionado del tejido graso en las piernas y, a veces, en los brazos, que se observa especialmente en mujeres. Aquí, la palabra "crónico" indica que esta condición es diferente de un ataque de edema de corta duración. La expresión "enfermedad del tejido adiposo" es importante para separar el lipedema del simple sobrepeso.

La situación que vemos frecuentemente en la clínica es la siguiente: la paciente puede perder peso de la parte superior del cuerpo, su rostro y tronco se vuelven más delgados; sin embargo, las caderas, los muslos, la zona de la rodilla o las pantorrillas no se adelgazan como se espera. Puede acompañarse de dolor en las piernas, sensibilidad al tacto, moretones fáciles y una sensación de pesadez a lo largo del día. Esta situación puede ser ignorada durante años con explicaciones como "no puedo perder peso", "mi tipo de cuerpo es así", "tengo demasiada celulitis".

El diagnóstico del lipedema generalmente se establece a partir de una buena historia clínica y un examen físico detallado. No es una enfermedad que se diagnostique con análisis de sangre o un solo método de imagen. Por lo tanto, lo que cuenta el paciente, la distribución de grasa en el cuerpo, la presencia de dolor y sensibilidad, el estado de los pies y las enfermedades asociadas se evalúan en conjunto (Forner-Cordero et al., 2012; Herbst et al., 2021).

¿En quiénes se ve más frecuentemente el lipedema?

El lipedema se observa casi exclusivamente en mujeres. Su inicio suele coincidir con períodos de cambios hormonales, como la pubertad, el embarazo, el período postparto o la menopausia. Esto sugiere que la enfermedad podría estar relacionada con hormonas. Sin embargo, no es correcto ver el lipedema simplemente como un "trastorno hormonal". Muchos factores, como la predisposición genética, las características del tejido conectivo, la microcirculación, la inflamación y la sobrecarga del sistema linfático, pueden desempeñar un papel (Child et al., 2010; Herbst et al., 2021).

La historia familiar es importante aquí. Muchos pacientes dicen que tienen una estructura de piernas similar en su madre, tía, prima o hermana. Esta similitud a veces se describe como "diseño familiar de caderas". No toda engrosamiento de las piernas es lipedema; sin embargo, si hay dolor, hematomas y sensibilidad, debe ser evaluado.

“¿Por qué mis piernas son más gruesas que la parte superior de mi cuerpo?”

Esta es una de las preguntas más frecuentes entre los pacientes con lipedema. La distribución de grasa en el lipedema no es uniforme en todo el cuerpo. El tejido graso suele volverse más prominente en las caderas, los muslos, la zona de la rodilla y las pantorrillas. En algunos pacientes, los brazos también se ven afectados.

Lo que llama la atención aquí es la desproporción entre el tronco y las piernas. Cuando el paciente pierde peso, su tronco se adelgaza, pero las piernas no responden a la misma velocidad. Esto puede generar en el paciente la sensación de "no estoy haciendo suficiente esfuerzo". Sin embargo, el tejido del lipedema puede comportarse de manera diferente al del engrosamiento clásico. La dieta y el ejercicio ayudan a la salud metabólica general, al control del peso, al edema y a la capacidad de movimiento; sin embargo, es importante que se le explique al paciente la resistencia regional del tejido de lipedema.

Por lo tanto, el seguimiento del lipedema no debe hacerse únicamente a través de la balanza. Las medidas de la cintura, cadera, muslo, zona rodilla y pantorrilla pueden proporcionar información más significativa. La forma en que la ropa se ajusta al paciente, el nivel de dolor, la comodidad al caminar y la sensación de hinchazón al final del día también son importantes para el seguimiento.

¿Cuáles son los síntomas del lipedema?

El lipedema no es solo "grosor en las piernas". Los síntomas que sugieren la enfermedad pueden agruparse en varias categorías.

Dolor y sensibilidad

Puede haber dolor o sensibilidad al tacto en las áreas afectadas por el lipedema. Algunos pacientes describen esto como "mis piernas están como moradas", "duelen al tocarlas", "se sienten muy sensibles después de un masaje". El dolor no es el mismo en todos los pacientes. Algunas personas tienen una ligera sensibilidad, mientras que en otras se puede observar un dolor significativo que afecta su vida diaria.

En la guía S2k de 2024, se ha destacado más el dolor, la sensibilidad a la presión, la incomodidad al tacto y la sensación de pesadez en la definición del lipedema. Este enfoque es importante, ya que no es correcto diagnosticar lipedema solo observando el grosor de las piernas (Faerber et al., 2024).

Moretones fáciles

Los pacientes con lipedema pueden presentar moretones con pequeños golpes. A veces, el paciente ni siquiera recuerda con qué se golpeó. Esto puede estar relacionado con la fragilidad vascular, cambios en la microcirculación y características del tejido conectivo. No cada moretón significa lipedema; se deben evaluar trastornos hemorrágicos, medicamentos y otras enfermedades.

Acumulación de grasa simétrica

El lipedema generalmente es bilateral y simétrico. Es decir, ambas piernas se ven afectadas de manera similar. Una hinchazón unilateral repentina en una pierna sugiere más bien problemas de obstrucción vascular, infección u otras emergencias. Esta distinción no debe ser descuidada en términos de seguridad del paciente.

Generalmente, los pies están protegidos

En el lipedema clásico, los pies a menudo no se ven significativamente afectados. El aumento del tejido graso parece detenerse a la altura del tobillo. Esta apariencia se describe en algunos pacientes como "corte en el tobillo" o "apariencia en manga". En el linfedema, la parte superior del pie y los dedos pueden verse más afectados. Por supuesto, en etapas avanzadas o cuando se desarrolla lipo-linfedema, la situación puede complicarse.

Dificultad para adelgazar localmente a pesar de la dieta

El paciente con lipedema puede perder peso. Este punto no debe ser malinterpretado. La dieta, el ejercicio, el sueño, la gestión de la resistencia a la insulina y el control de la inflamación son beneficiosos para el paciente con lipedema. Sin embargo, las áreas con lipedema, especialmente las piernas y la región de las caderas, pueden ser más resistentes a la pérdida de peso clásica. La mayoría de los pacientes tienen dificultades para hacer esta distinción.

Por esta razón, el objetivo del tratamiento no es solo la pregunta “¿cuánto peso he perdido?”. También son importantes la reducción del dolor, la mejora de la movilidad, los cambios en las medidas, la disminución de la sensación de edema y la facilitación de la vida diaria del paciente.

¿Por qué ocurre el lipedema?

No hay una sola causa para el lipedema. La información que tenemos hoy indica que la enfermedad es multifactorial. La predisposición genética, los períodos hormonales, los cambios en el tejido conectivo, el comportamiento de las células adiposas, la microcirculación y la inflamación deben evaluarse en conjunto.

El tejido adiposo no es solo un depósito de energía. Es un tejido activo que interactúa con hormonas, el sistema inmunológico, la estructura vascular y el sistema linfático. En el lipedema, la estructura de este tejido y su relación con los tejidos circundantes pueden cambiar. Algunos estudios han discutido la estructura nodular del tejido adiposo, la tendencia a la fibrosis o endurecimiento, las señales inflamatorias y las alteraciones en el equilibrio de líquidos del tejido (Kruppa et al., 2020; Herbst et al., 2021).

El mensaje que debe ser dado al paciente es claro: el lipedema no es solo una falta de voluntad o un simple problema estético. Sin embargo, esto tampoco significa que "no se puede hacer nada". Cuando se consideran juntos la nutrición adecuada, el ejercicio, el drenaje linfático manual, la compresión, la gestión del peso, el apoyo psicológico y las opciones quirúrgicas necesarias para algunos pacientes, se pueden reducir las quejas del paciente.

¿Cuáles son las etapas del lipedema?

Las etapas del lipedema se describen generalmente en función de la superficie de la piel, la estructura del tejido adiposo, la formación de nódulos y los cambios de forma. En clasificaciones antiguas se utilizan tres etapas, mientras que en algunas descripciones clínicas se utiliza una cuarta etapa en la que se añade el lipo-linfedema. Sin embargo, en las nuevas guías hay una advertencia importante: la etapa morfológica, o sea, la clasificación según la apariencia externa, no muestra por sí sola la gravedad de la enfermedad. Factores como el dolor, la calidad de vida, la capacidad de movimiento y la obesidad asociada también deben ser evaluados (Faerber et al., 2024).

Etapa 1 del lipedema

En la etapa 1, la superficie de la piel suele ser lisa. El paciente puede notar un grosor desproporcionado en las piernas, sensibilidad, sensación de pesadez o moretones fáciles. Desde el exterior puede no haber anomalías significativas. Por ello, el diagnóstico puede pasarse por alto en una fase temprana.

En esta etapa, los pacientes a menudo dicen: "Mis piernas siempre han sido gruesas, pero se han vuelto más dolorosas en los últimos años". Es valioso detectarlo temprano, ya que los cambios en el estilo de vida y los tratamientos conservadores son más fáciles de implementar en esta fase.

Etapa 2 del lipedema

En la etapa 2, la superficie de la piel se vuelve más irregular. Se pueden observar pequeños nódulos en el tejido graso, ondulaciones y una apariencia similar a la de la piel de naranja. Puede aumentar el dolor y la sensibilidad. Los cambios de forma en la zona de la rodilla, los muslos y las pantorrillas se vuelven más evidentes.

En esta fase, los pacientes generalmente se quejan diciendo "mi celulitis ha aumentado mucho", "mis piernas se han vuelto grumosas", "aunque pierda peso no cambian de forma". La confusión entre celulitis y lipedema es común.

Etapa 3 del lipedema

En la etapa 3, el aumento del tejido graso es más evidente. Se pueden observar lóbulos grandes, flacidez y deformidades claras en la zona de la rodilla y las piernas. Puede volverse más difícil caminar, subir escaleras y permanecer de pie por mucho tiempo. A medida que esta etapa avanza, la reducción de la movilidad también puede sumarse al aumento de peso y la sensación de edema.

El plan de tratamiento para el lipedema en la etapa 3 debe ser más integral. Es necesario evaluar la dieta, el ejercicio, el drenaje linfático manual, la compresión y los problemas venosos o linfáticos asociados.

Etapa 4 o lipo-linfedema

En algunas clasificaciones, la etapa 4 se utiliza para indicar la inclusión del linfedema sobre el lipedema. El linfedema es una situación de hinchazón que se desarrolla por la acumulación de líquido linfático en el tejido. Con el avance del lipedema o el aumento de factores como la obesidad, la inmovilidad o la insuficiencia venosa, el sistema linfático puede verse aún más comprometido.

En este caso, el dorso del pie también puede hincharse, el edema puede volverse más persistente y el enfoque del tratamiento cambia. En tal situación, se debe realizar una evaluación médica.

¿Cuáles son los tipos de lipedema?

Los tipos de lipedema se describen en función de qué áreas del cuerpo están afectadas por la enfermedad. El tipo es diferente de la etapa. La etapa describe la apariencia del tejido y el grado de progresión de la enfermedad, mientras que el tipo describe la zona afectada.

En el tipo 1, la región de las caderas y los muslos es más prominente. En el tipo 2, la afectación se extiende desde los muslos hasta las rodillas. En el tipo 3, se afecta la región de las piernas hasta el tobillo. En el tipo 4, los brazos también se ven afectados. En el tipo 5, la región de las pantorrillas es más preponderante.

En un paciente, pueden verse afectadas múltiples áreas. Por esta razón, la clasificación de tipos no debe usarse para etiquetar al paciente, sino para hacer que el plan de tratamiento y las mediciones de seguimiento sean más organizadas.

¿Cómo se diferencia el lipedema de la obesidad?

El lipedema y la obesidad pueden presentarse juntos. Por esta razón, la distinción a veces no es fácil. La obesidad se caracteriza por un aumento general en el tejido graso del cuerpo. En el lipedema, la distribución de grasa es más local y suele haber una desproporción destacada en las piernas.

Los puntos que sugieren el lipedema son: grosor simétrico bilateral de las piernas, dolor al tacto, moretones fáciles, protección relativamente de los pies, una desproporción evidente entre la parte superior e inferior del cuerpo, y adelgazamiento limitado en las piernas a pesar de la pérdida de peso.

El tratamiento de la obesidad también es importante para el paciente con lipedema. Porque el peso adicional puede poner tensión en el sistema linfático, reducir el movimiento y aumentar el dolor. Sin embargo, decirle al paciente "solo pierde peso" a menudo es insuficiente. El plan de tratamiento para el paciente con lipedema debe ser considerado de manera más amplia.

¿Cómo se diferencia el lipedema del linfedema?

El linfedema es la hinchazón que se desarrolla por la acumulación de líquido linfático en el tejido. Generalmente puede comenzar unilateralmente, afectando el dorso del pie y los dedos. Sin embargo, el lipedema es mayormente bilateral, se caracteriza por un aumento doloroso del tejido graso y los pies están más protegidos en la presentación clásica.

En el examen, se puede realizar una evaluación llamada signo de Stemmer. El signo de Stemmer es la incapacidad de pellizcar y levantar la piel en la base del segundo dedo del pie y puede evaluarse a favor del linfedema. Sin embargo, cada paciente no se presentará como en el manual. El lipedema, la obesidad, la insuficiencia venosa y el linfedema pueden estar presentes en algunos pacientes. Por lo tanto, el diagnóstico no debe reducirse a un solo signo.

¿Cómo se diagnostica el lipedema?

El paso más importante en el diagnóstico del lipedema es la historia del paciente. ¿Cuándo comenzó?, ¿aumentó durante la pubertad o el embarazo?, ¿hay una estructura corporal similar en la familia?, ¿acompaña dolor o moretones?, ¿cómo se ven afectadas las piernas al perder peso?, ¿hay aumento de hinchazón a lo largo del día? Este tipo de preguntas guían el diagnóstico.

En el examen físico, se evalúan la distribución de grasa, la simetría, el estado de los pies, la superficie de la piel, la estructura nodular, la sensibilidad, la tendencia a los moretones, los hallazgos venosos y los signos de linfedema. En algunos pacientes, pueden ser necesarios un ultrasonido venoso doppler, evaluaciones del sistema linfático o técnicas de imagen. Sin embargo, las pruebas de imagen no son obligatorias en todos los pacientes. El diagnóstico se establece con frecuencia a través de una evaluación clínica (Peled y Kappos, 2016; Herbst et al., 2021).

El objetivo en la clínica no es solo responder a la pregunta "¿tengo lipedema?". También deben evaluarse la obesidad asociada del paciente, insuficiencia venosa, signos de linfedema, problemas hormonales, resistencia a la insulina, enfermedades tiroideas, capacidad de movimiento y carga psicológica.

¿En qué situaciones se debe acudir más temprano al médico?

El lipedema generalmente es un cuadro de curso lento. Sin embargo, algunos síntomas pueden indicar situaciones más urgentes que son diferentes al lipedema.

La hinchazón repentina unilateral de la pierna, enrojecimiento e incremento de temperatura en la pierna, dolor intenso que comienza repentinamente, dificultad para respirar, dolor en el pecho, sensación de desmayos o fiebre no deben dejarse pasar. Estos signos pueden estar relacionados con obstrucción vascular, infección u otras condiciones graves.

Incluso en un paciente con sospecha de lipedema, los nuevos cambios repentinos y unilaterales deben ser evaluados adicionalmente. Ignorar estos hallazgos diciendo "ya tengo lipedema" no es seguro.

¿Cuál es el enfoque fundamental en el tratamiento del lipedema?

No hay un único método de tratamiento que sea suficiente para todos en el tratamiento del lipedema. El plan de tratamiento debe adaptarse a la etapa del paciente, sus quejas, peso, enfermedades asociadas, estilo de vida y expectativas.

En el tratamiento conservador, que es un enfoque no quirúrgico, se abordan juntos la dieta, el ejercicio, el drenaje linfático manual, la compresión, el cuidado de la piel, la gestión del peso y el apoyo psicológico. La dieta cetogénica o baja en carbohidratos puede beneficiar a algunos pacientes en cuanto a la sensación de edema, el control del apetito y el mantenimiento del metabolismo; sin embargo, la misma lista no es adecuada para todos los pacientes. Se deben considerar la suficiencia de proteínas, el equilibrio de electrolitos, la ingesta de fibra, el estado de vitaminas y minerales, y la sostenibilidad.

El objetivo del ejercicio no es sobrecargar al paciente, sino activar la bomba muscular y aumentar su capacidad de movimiento. Ejercicios en el agua, caminar, ejercicios de resistencia de bajo impacto, pilates y estiramientos apropiados pueden ser planificados según el estado del paciente.

El drenaje linfático manual y la compresión pueden ayudar a reducir el dolor, la sensación de pesadez y los síntomas de edema en algunos pacientes. Sin embargo, los productos de compresión deben seleccionarse de acuerdo al paciente. La elección de una talla incorrecta, una presión inadecuada o un producto incómodo que el paciente no puede usar de manera efectiva puede afectar la adherencia al tratamiento.

El tratamiento quirúrgico, especialmente en pacientes seleccionados donde el tejido lipedémico es prominente, y donde el dolor y la restricción de movimiento afectan la calidad de vida, puede ser considerado. La liposucción es uno de los métodos utilizados en este ámbito. Sin embargo, la decisión quirúrgica debe ser discutida claramente con el paciente en relación a sus expectativas y riesgos. La cirugía de lipedema no debe presentarse como un método que sustituya los cambios en la dieta y en el estilo de vida.

¿Cómo se puede resumir el enfoque más apropiado para el lipedema?

El primer paso para entender el lipedema es escuchar al paciente sin culpabilizarlo. Estos pacientes a menudo oyen durante años la frase "come menos, camina más". Por supuesto, la alimentación y el movimiento son importantes. Sin embargo, el problema del lipedema no es solo eso.

El enfoque más correcto es el siguiente: se evalúan juntos la distribución del tejido adiposo del paciente, su dolor, la tendencia a los moretones, la sensación de edema, la capacidad de movimiento, el estado metabólico y la carga psicológica. El tratamiento se planifica de acuerdo a esto.

Un diagnóstico temprano permite al paciente entenderse mejor. Un seguimiento adecuado reduce la sensación de culpa innecesaria. Un plan de tratamiento realista le devuelve al paciente la sensación de control.

¿Se puede curar completamente el lipedema?

El lipedema es una enfermedad crónica. No es correcto decir que "se cura completamente". Sin embargo, se puede lograr una mejora significativa en el dolor, la sensación de edema, la restricción de movimiento y la calidad de vida. Cuando se consideran juntos la nutrición, el ejercicio, el drenaje linfático manual, la compresión y las opciones quirúrgicas necesarias, se obtienen mejores resultados.

¿El lipedema impide perder peso?

El lipedema no impide completamente la pérdida general de peso. El paciente puede perder peso. Sin embargo, las áreas con lipedema, especialmente las piernas y las caderas, pueden ser más resistentes a la pérdida de peso. Por esta razón, durante el seguimiento, no solo el peso sino también las medidas circunferenciales, el nivel de dolor y la capacidad de movimiento son importantes.

¿El lipedema se presenta en hombres?

Es muy raro. El lipedema se observa en su mayoría en mujeres. Si hay un cuadro similar en hombres, se deben investigar trastornos hormonales, enfermedades hepáticas, obesidad, linfedema y otras causas.

¿Es necesario un MRI o ultrasonido para el diagnóstico de lipedema?

No es obligatorio en cada paciente. El diagnóstico suele hacerse a través de la historia clínica y la evaluación física. Sin embargo, si el cuadro es confuso o se sospecha de insuficiencia venosa, linfedema u otras enfermedades, se pueden utilizar métodos de imagen.

¿Es lo mismo el lipedema y la celulitis?

No. La celulitis está más relacionada con la apariencia cosmética del tejido subcutáneo. En el lipedema, se pueden observar dolor, sensibilidad, moretones fáciles, aumento desproporcionado de tejido graso y afectación funcional. Ambas condiciones pueden confundirse visualmente.

¿El lipedema progresará?

En algunos pacientes, los síntomas pueden aumentar con el tiempo, mientras que en otros el progreso es más lento. El aumento de peso, la falta de movimiento, los períodos hormonales, los problemas venosos y la carga linfática pueden influir en el cuadro. Las nuevas guías enfatizan que el lipedema no debe describirse como una enfermedad que avanza inevitablemente en todos los pacientes.

Bibliografía

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