¿Qué significa el tipo de lipedema?
El tipo de lipedema describe qué áreas del cuerpo están afectadas por la enfermedad. Esta clasificación se utiliza para observar cómo se distribuye el aumento de masa grasa en caderas, muslos, rodillas, gemelas, tobillos o brazos.
Los pacientes suelen preguntar primero: "¿En qué etapa estoy?" Esta es una pregunta comprensible. Pero el tipo es tan importante como el estadio. La etapa describe los cambios en la piel y los tejidos subcutáneos. El tipo indica la zona afectada. Uno describe la apariencia de los tejidos, el otro describe dónde se manifiesta el lipedema en el cuerpo.
En la clínica, esta distinción es útil. Qué áreas deben medirse, qué área cubrirá el producto de compresión, qué ejercicios pueden desafiar al paciente y dónde el paciente está experimentando más dificultades en su vida diaria son más visibles.
La definición general de lipedema, sus síntomas y el proceso diagnóstico pueden encontrarse en la guía principal. ¿Qué es el lipedema? Señales, etapas y guía diagnóstica
es el principal punto de conexión para este artículo.
"¿Mi tipo de lipedema muestra la gravedad de mi enfermedad?"
No. El tipo de lipedema por sí solo no indica la gravedad de la enfermedad. Los términos Tipo 1, Tipo 2 o Tipo 3 no significan "más ligero" o "más pesado". Solo describen la zona afectada.
Por ejemplo, en el lipedema tipo 1, la zona de la cadera y los glúteos está más definida. En el lipedema tipo 3, la afectación puede extenderse al tobillo. Sin embargo, el dolor, la sensibilidad, los moretones frecuentes, la restricción de movimiento y la calidad de vida varían de un paciente a otro.
Por eso decirle al paciente solo "tu tipo es este" no es suficiente. ¿Hay dolor? ¿Notas hinchazón al final del día? ¿Hay moratones frecuentes? ¿Cómo reaccionas a la pérdida de peso? ¿Está hinchada la parte trasera del pie? ¿Hay signos de insuficiencia venosa? Todos estos elementos deben evaluarse juntos.
La Guía de Lipedema S2k 2024 enfatiza que el diagnóstico y la evaluación de la gravedad del lipedema no deben reducirse únicamente a la apariencia. También deben considerarse el dolor del paciente, su estado funcional, las enfermedades asociadas y la calidad de vida (Faerber et al., 2024 [2]).
¿Cuál es la diferencia entre el tipo de lipedema y la fase del lipedema?
Estos dos conceptos suelen confundirse. Se pueden distinguir simplemente de la siguiente manera:
El tipo de lipedema describe qué áreas están afectadas. ¿Cadera, muslo, por debajo de la rodilla, brazos, pantorrilla?
La etapa de lipedema describe la apariencia de la piel y los tejidos subcutáneos. ¿La piel es suave, ondulada, con nódulos o hay lóbulos de tejido más pequeños?
Por ejemplo, un paciente puede tener lipedema tipo 2 y estar en estadio 1. Otro paciente puede tener lipedema tipo 3 e irregularidades cutáneas en estadio 2. Por tanto, el tipo y la etapa deben indicarse por separado.
Hemos tratado el tema del estadio en un artículo aparte. Para quienes deseen leer en detalle, las etapas del lipedema
será complementario.
Lipedema tipo 1: afectación de las caderas y los glúteos
En el lipedema tipo 1, el aumento de masa grasa es más pronunciado en las caderas y los glúteos. El paciente observa que la circunferencia de su cintura es más ancha en relación con la parte superior del cuerpo. Puede tener dificultades para elegir pantalones y faldas, necesite tomar tallas más grandes para la parte inferior del cuerpo, y puede verse una sensación de plenitud aparente en la zona de la cadera.
Este tipo a veces se considera "la forma del cuerpo" durante mucho tiempo. Si el paciente no describe dolor y sensibilidad, es necesario distinguir entre lipedema y lipohipertrofia. La lipohipertrofia es el aumento desproporcionado de masa grasa que ocurre sin dolor. En el lipedema, el dolor, la sensibilidad al tacto, los frecuentes hematomas y la sensación de peso pueden acompañar la imagen (Herbst et al., 2021 [4]; Faerber et al., 2024 [2]).
En la fase inicial del tipo 1, las piernas inferiores pueden verse menos afectadas. Con el tiempo, la condición puede extenderse a los muslos, alrededor de las rodillas o en la zona de la pantorrilla. No está establecido que esto ocurra en todos los pacientes. Por eso es importante el seguimiento regular.
Lipedema tipo 2: afectación desde las caderas hasta las rodillas
En el lipedema tipo 2, el daño se extiende desde las caderas y las nalgas hasta los muslos, a menudo hasta el contorno de las rodillas. La sensación de plenitud en la zona de la rodilla puede molestar al paciente. Algunos pacientes se quejan principalmente de un aumento de volumen en la parte interna de las rodillas y en la parte interna de los muslos.
En este tipo, la parte superior de las patas está más marcadamente afectada. A menudo se reportan fricciones en la parte interna de los muslos, molestias al caminar largas distancias, incapacidad para llevar pantalones ajustados y sensación de peso en las piernas al levantarse o sentarse.
El aumento de masa grasa alrededor de las rodillas puede afectar a veces el movimiento. El paciente puede decir que tiene dificultades para subir escaleras o agacharse. Aquí, el problema no es solo el aumento de la masa grasa; La carga mecánica, la fuerza muscular, la salud articular y los hábitos de movimiento también contribuyen a la situación.
En el lipedema tipo 2, el plan de ejercicio debe establecerse sin forzar al paciente. El objetivo no es lesionar la pierna, sino estimular la bomba muscular y preservar la capacidad de moverse. Los ejercicios acuáticos, caminatas de bajo impacto, ejercicios de resistencia controlada y estiramientos pueden evaluarse en función de la condición del paciente.
Lipedema tipo 3: afectación de las caderas hasta el tobillo
En el lipedema tipo 3, el aumento de masa grasa incluye las caderas, los muslos, el contorno de la rodilla y la zona de la pantorrilla. El daño puede extenderse al tobillo. En la pintura clásica, los pies están relativamente sobrios. Esto puede crear una apariencia de "corte" alrededor del tobillo. Los pacientes a veces describen esto como "mi pierna se detiene bruscamente en el tobillo".
Esta apariencia puede indicar lipedema. Sin embargo, por sí sola no permite hacer un diagnóstico. Debido a que la insuficiencia venosa, la obesidad, el linfedema y los problemas ortopédicos también pueden afectar la forma de las piernas.
En el lipedema tipo 3, las quejas del paciente pueden ser más frecuentes. La afectación simultánea de los muslos, rodillas y pantorrillas puede reducir la comodidad de caminar. Al final del día, se puede observar una sensación de peso, llenitud en las piernas, dificultad para elegir ropa y sensibilidad tras el ejercicio.
Aquí, el estado de los pies debe evaluarse cuidadosamente. En el lipedema clásico, normalmente se preserva la parte trasera del pie. Si hay hinchazón evidente en la parte posterior del pie, plenitud de los dedos o edema permanente, también debe considerarse una evaluación desde la perspectiva del linfedema o lipolinfedema.
Lipedema tipo 4: lipedema en los brazos
En el lipedema tipo 4, los brazos se ven afectados. Esta condición puede manifestarse por sí sola, pero suele asociarse más a la afectación de las piernas. Puede haber un aumento desproporcionado de la masa grasa en la zona superior del brazo, sensibilidad al tacto, frecuentes moretones y dificultad para elegir la ropa.
El lipedema en el brazo puede a veces pasar desapercibido para el paciente. Porque el paciente centra principalmente su atención en las piernas. Sin embargo, la evaluación de los brazos también debe realizarse durante el examen. En particular, si hay una sensación evidente de plenitud, sensibilidad y afectación simétrica en la zona superior del brazo, debe considerarse la posibilidad de lipedema en los brazos.
Si los brazos están afectados, la elección de la compresión debe hacerse con más cuidado. No todos los pacientes toleran fácilmente la compresión de los brazos. Se deben tener en cuenta la vida diaria, el trabajo, el calor, la sensibilidad de la piel y la duración del uso.
El hecho de que el lipedema esté presente en los brazos no significa necesariamente que la enfermedad esté muy avanzada. Esta zona también es un área de demostración. El plan de tratamiento se adapta a las quejas del paciente.
Lipedema tipo 5: afectado principalmente en los terneros
En el lipedema tipo 5, la zona de la pantorrilla es más pronunciada. Puede haber un engrosamiento desproporcionado de la pierna inferior, plenitud en las pantorrillas, aumento del volumen hacia el tobillo y, a veces, una transición clara en el tobillo.
Este tipo puede mezclarse con insuficiencia venosa o linfedema en algunos pacientes. Porque la inflamación de la parte inferior de las patas es una queja común en la población. Decir que todos los pacientes con pesadez y grosor en las pantorrillas tienen lipedema no es correcto.
Durante el examen, se deben evaluar conjuntamente el dolor, la sensibilidad, los hematomas frecuentes, la simetría, el estado de la parte posterior del pie, los cambios en la piel y los signos venosos. Si hay varices, picor, cambios de color, edema marcado al final del día o hinchazón en la parte posterior del pie, la evaluación del sistema venoso y linfático se vuelve aún más importante.
La elección de la compresión en el lipedema tipo 5 también requiere especial atención. En pacientes con una transición marcada entre las pantorrillas y el tobillo, los productos estándar pueden resultar incómodos. El producto equivocado puede hacer que el paciente evite la compresión por completo.
¿Puede un paciente tener varios tipos de lipedema?
Sí. El lipedema no siempre encaja en un solo tipo, como se describe en los libros. Un paciente puede tener daños tanto en la pierna como en el brazo. Otro paciente puede tener afectación simultánea de caderas, muslos y pantorrillas. Con el tiempo, las áreas de ataque pueden cambiar.
Por esta razón, la clasificación en tipos no debe usarse para confinar al paciente a un marco estrecho. En su lugar, deberías pensar en un arnés clínico. ¿Qué áreas se ven afectadas? ¿Qué zonas son dolorosas? ¿Dónde están los moratones? ¿Qué puntos de medición seguiremos? ¿Qué zona debería cubrir la compresión? ¿Qué ejercicios pueden ser restrictivos?
Las respuestas a estas preguntas hacen que la clasificación en tipos sea práctica.
"Mis piernas son gruesas, pero mis pies normales, ¿qué significa eso?"
Esta observación es llamativa en relación con el lipedema. En el lipedema clásico, a menudo se perdonan los pies. El aumento de masa grasa parece detenerse en el tobillo. Por eso el paciente puede decir que tiene un engrosamiento visible de las piernas, sin haber cambiado de talla de zapato, sin ninguna deformidad visible en la parte trasera del pie.
Es difícil para el paciente hacer esta distinción por sí solo. Porque en algunas personas, la obesidad, la insuficiencia venosa o la sobrecarga linfática pueden influir. Si aparece hinchazón en la parte posterior del pie, o si hay plenitud de los dedos o edema permanente, debe considerarse una evaluación del linfedema.
Detallaremos la diferencia entre lipedema y linfedema en un artículo aparte. Por el momento, basta decir esto: la protección de los pies es un indicador a favor del lipedema, pero no proporciona un diagnóstico por sí sola.
¿Los tipos de lipedema cambian el plan de tratamiento?
Sí, pueden. Esto se debe a que el seguimiento, la compresión, los ejercicios y el drenaje linfático manual pueden variar según la zona afectada.
En el caso de la afectación de cadera y glúteos, los puntos de medición varían. En el caso de daño en las rodillas y los muslos, la restricción de movimiento se cuestiona con mayor frecuencia. En el caso de daño mayoritario en los terneros, se distingue con mayor cuidado entre insuficiencia venosa y linfedema. Si los brazos se ven afectados, se evalúan la compresión de las extremidades superiores, los movimientos de los hombros y los patrones de uso diario.
De nuevo, el tratamiento no se reduce a un solo aspecto. Se deben considerar dieta, ejercicio, drenaje linfático manual, compresión, control del peso, sueño, estrés y posiblemente opciones quirúrgicas conjuntas. La clasificación por tipo ayuda a personalizar este plan.
El mejor enfoque en la clínica es observar simultáneamente el tipo, la etapa y la carga de síntomas del paciente. No se debe hacer un plan de tratamiento solo mirando una foto de las piernas.
¿En qué casos deberían buscarse otras enfermedades?
Ciertas manifestaciones en un paciente con sospecha de lipedema pueden sugerir otras enfermedades. Si hay hinchazón unilateral repentina, enrojecimiento, aumento de la temperatura, dolor incipiente intenso, sensibilidad en las pantorrillas, dispnea o dolor en el pecho, es necesaria una evaluación de urgencia.
También hay signos que se desarrollan lentamente pero que deben tomarse en serio. Se debe evaluar una hinchazón marcada en la parte posterior del pie, plenitud de los dedos, cambios en el color de la piel, varices, picor, infecciones frecuentes, heridas abiertas o edema que aumenta rápidamente para detectar linfedema, insuficiencia venosa y otros problemas vasculares.
El diagnóstico de lipedema no significa que se descarten otras enfermedades. Una buena evaluación del lipedema suele comenzar con esta distinción correcta.
¿Qué gana un paciente conociendo los tipos de lipedema?
Conocer el tipo de lipedema ayuda al paciente a comprender mejor su propio cuerpo. Ve con mayor claridad dónde debe ser seguido, qué zonas son más sensibles, qué movimientos pueden ser difíciles durante los ejercicios y cómo elegir el plano de compresión.
Esta información no se utiliza para asustar al paciente, sino para gestionar el proceso de forma más regular. Un comentario como "Soy tipo 3, mi condición es muy mala" no es correcto. El tipo 3 solo indica que el daño se extiende al tobillo. La carga de la enfermedad está determinada por el dolor, la capacidad de moverse, el edema, las enfermedades asociadas y el impacto en la vida diaria.
El seguimiento del lipedema es un poco como crear un mapa. Primero, vemos qué áreas se ven afectadas. Luego, hacemos un seguimiento de las quejas, medidas y respuestas al tratamiento en esas áreas. Así, la clasificación en tipos no asigna una etiqueta al paciente; Hace que el tratamiento sea más comprensible.
Preguntas frecuentes
Pregunta: ¿Cuántos tipos de lipedema existen?
Respuesta: El lipedema se describe generalmente en cinco tipos dependiendo de la zona afectada. El tipo 1 está en la zona de la cadera y los glúteos, el tipo 2 en la zona entre las caderas y las rodillas, el tipo 3 en la zona de la pierna entre caderas y tobillos, el tipo 4 en los brazos y el tipo 5 principalmente en la zona de la pantorrilla.
Pregunta: ¿El tipo de lipedema indica el estadio de la enfermedad?
Respuesta: No. El tipo describe la zona afectada, mientras que el estadio indica cambios en la piel y los tejidos subcutáneos. Estas dos clasificaciones deben evaluarse por separado.
Pregunta: ¿Puede haber lipedema en los brazos?
Respuesta: Sí, puede haber lipedema en los brazos. Normalmente va acompañado de la implicación de las piernas. Se puede observar un aumento simétrico de la masa grasa, sensibilidad y frecuentes hematomas en la parte superior de los brazos. Sin embargo, no se puede decir que haya lipedema en todos los pacientes con grosor de brazo; Es necesario un examen.
Pregunta: ¿Es importante la ausencia de afectación del pie para el lipedema?
Respuesta: Sí, en el lipedema clásico, normalmente se salvan los pies. El aumento de masa grasa parece detenerse en el tobillo. Sin embargo, si hay hinchazón en la parte trasera del pie o plenitud de los dedos, se debe considerar la evaluación de linfedema o lipolinfedema.
Pregunta: ¿Puede cambiar el tipo de lipedema con el tiempo?
Respuesta: En algunos pacientes, el área de implicación puede ampliarse con el tiempo. La imagen puede empezar por las caderas y los muslos y luego avanzar hacia la zona de las pantorrillas o también afectar a los brazos. Esto no ocurre de la misma manera en todos los pacientes. El seguimiento regular ayuda a detectar cambios antes.
Pregunta: ¿El tratamiento cambia dependiendo del tipo de lipedema?
Respuesta: Los fundamentos del tratamiento son similares; sin embargo, la solicitud puede variar. Los puntos de medición, la elección de compresión, el plan manual de drenaje linfático y la organización del ejercicio pueden variar según la zona afectada.